04 junio 2021

10 principios de una smart classroom: guía para el diseño de espacios de aprendizaje

Última entrega del reflexivo y propositivo encuentro con el equipo de investigación de Smart Classroom Project. En esta ocasión, nos centramos en las características que los espacios de aprendizaje deben considerar para que se garantice el aprendizaje, el bienestar y la adaptabilidad a metodologías activas.

Aunque los espacios educativos sean diseñados a través de estos procesos participativos, el prototipo final y la implementación de estos espacios deben cumplir una serie de características para garantizar el aprendizaje, el bienestar y la adaptabilidad a las metodologías activas.

“Si bien cada aula es diferente y responde a las necesidades y posibilidades de cada centro, las aulas inteligentes o smart classroom tienen elementos comunes. En primer lugar, todas responden a lo que los investigadores llamamos ‘hogarización del aula’, es decir, un diseño, una decoración, una disposición de los objetos y un ambiente que recuerda más a una habitación de una casa familiar que a un aula”, explica Bautista. Y agrega que, “para el proyecto Smart Classroom el diseño de un espacio educativo debe caracterizarse por diez principios”. Concretamente:

Flexibilidad y adaptabilidad posibilitan cambios de mobiliario y organización rápidos y flexibles para responder al abanico de estrategias, metodologías y actividades que suceden dentro de las aulas. Cuando se habla de espacios de aprendizaje flexibles se hace referencia a espacios comunes diseñados para configurarse de varias maneras para dar respuesta a las distintas experiencias de aprendizaje y metodologías pedagógicas. También debe facilitar el uso de diferentes tipos de recursos, ya sean digitales o no, o ambos tipos en una misma sesión.

Por otro lado, el espacio debe responder a la organización, estructura y funcionalidad del mismo y a las necesidades de las personas que lo habitan. Desde la idea de que cada profesor y cada clase es diferente y que el espacio debe ser inteligente para adaptarse a las necesidades de cada estilo, sesión y tipología de personas y actividad, este principio es el que permite dar respuesta a todas esas necesidades que plantea la diferencia. Las aulas deberán contar con una organización, muebles y objetos que ayuden a paliar las dificultades de aprendizaje, las dificultades sensoriales o de movilidad, etc. 

Personalización. Nivel alto de identificación y sentimiento de pertenencia con el espacio y sus dinámicas. Contempla también un espacio personal para guardar objetos. Los espacios deberían permitir a los estudiantes y profesores personalizar su entorno de acuerdo con sus gustos y preferencias. Por lo tanto, aunque exista esta flexibilidad y adaptabilidad, cuando hablamos de aula inteligente debemos huir de la idea de un espacio completamente estándar en los detalles de su diseño, de forma que como resultado un ambiente impersonal y frío, si no un aula en la que progresivamente, durante su habitado, profesores y estudiantes sientan confianza y que por lo tanto facilite y refuerce el proceso de aprendizaje.

Confort. Un aula inteligente debe ser un lugar cómodo para realizar cualquier actividad, desde leer o ver un vídeo, fabricar un producto, escribir, charlar o debatir en pequeño o gran grupo. Es imprescindible incluir en las aulas materiales, elementos y condiciones ambientales que den como resultado el bienestar, tales como una buena aireación para una correcta calidad del aire, luz suficiente, tanto natural como artificial y posibilidad de regular esta. Esta característica también considera los colores que se utilizarán en el aula, las texturas y los materiales.

Multiplicidad y sostenibilidad de los recursos. El espacio debe ofrecer de forma paralela en una misma sesión, por ejemplo, respondiendo a actividades que tengan que ver con diferentes dinámicas o competencias, como la creatividad, el razonamiento, el pensamiento lógico, la fabricación, la discusión, el arte, el diseño, la indagación, la búsqueda de información, etc. En este sentido será importante la multiplicidad de recursos (tanto digitales como físicos).

Los 10 principios de una smart classroom: guía para el diseño de espacios de aprendizaje.

Además, es recomendable introducir prácticas que minimicen la explotación de los recursos naturales y supongan una reducción en la generación de recursos. Siempre que sea posible se deben reducir, reutilizar y reciclar los recursos. Además, el espacio sostenible debe potenciar un proceso orientado a estimular el interés de las cuestiones ambientales y potenciar la capacidad de trabajo individual y colectivo en la solución de problemas socioambientales.

Conectividad. Presencia de conexión de máxima calidad y de dispositivos que la permitan establecer de forma ágil y fácil.

Organización. El espacio debe conseguir una ubicación de todos los recursos, mobiliario y subespacios en el aula que permitan tanto al profesorado como al alumnado poder almacenar y acceder de forma eficiente y fácil a ellos resulta un aspecto que caracteriza a un aula inteligente. Si bien es cierto que un espacio con cierto caos puede fomentar la creatividad, este caos debe ser siempre controlado y aprovechado por el profesor para que dé sus frutos en términos de aprendizaje. Uno de los beneficios más tangibles de este orden es que en un aula que lo sigue los recursos siempre están disponibles cuando se quieran utilizar o con otro grupo de estudiantes. 

Apertura. Su configuración y estructura está abierta al exterior, lo que facilita el acceso visual y físico de dentro hacia fuera y viceversa.

Instituto Icaria

Seguridad. Tanto por normativa como por sentido común en las aulas debe regir el principio de la seguridad. La integración de tecnología, por ejemplo, implica un entorno con ciertos riesgos que son algo mayores que un entorno de aula tradicional sin tecnología. Concebir un espacio con un grado mayor de movilidad e independencia por parte del alumnado también requiere elementos y medidas de prevención en aras de la seguridad. 

Como se mencionó anteriormente, no existe un único modelo de aula Smart, ya que los espacios de aprendizaje deben contextualizarse en cada centro educativo, adaptarse al proyecto pedagógico del centro, su claustro y alumnado, y por lo tanto ser diseñados por estos agentes. Aun así, estos espacios deben cumplir las características anteriores para garantizar el aprendizaje, el bienestar y la adaptabilidad a las metodologías activas.

Otra forma de enseñar y aprender es posible

En base a la reflexión, la experiencia y la evidencia científica que aportan Guillermo Bautista Pérez, Anna Escofet Roig, Marta López Costa y María Casanovas Bayo, integrantes del equipo de investigación Smart Classroom, los nuevos planteamientos de escuela y las necesidades educativas actuales requieren nuevos espacios de aprendizaje configurados e implementados a partir de un conocimiento científico surgido de una investigación interdisciplinar, sistemática y de excelencia. El cambio no debe ser sólo físico sino global. “Todo cuenta. Todo influye a la hora de enseñar y aprender. También la ventilación, la temperatura y humedad del aula. El dióxido de carbono influye y nos provoca cansancio”, advierte  Casanovas Bayo.

Escola Marina, Motgat.

La escuela es un sitio en el que los alumnos y alumnas pasan muchas horas. Por ello, debe tener un diseño arquitectónico, funcional y organizativo que se ajuste a las necesidades del alumnado y permitir el uso de metodologías por proyectos colaborativos globalizadores en los que se integre la tecnología de manera intensiva e invisible.

Por todo ello, el equipo de Smart Classroom considera que mediante las ‘aulas inteligentes’ se facilitan las condiciones óptimas para el aprendizaje en alumnos de todas las edades. Con este propósito, continúan llevando adelante diferentes proyectos con escuelas de toda España. Desde la investigación científica, Smart Classroom quiere dar respuesta sobre cómo deben ser los cambios en los espacios educativos. El objetivo es hacer que el aprendizaje sea lo más eficiente y satisfactorio y, como consecuencia, contribuir a la innovación pedagógica.