30 abril 2021

«Centrarnos en el espacio para mejorar el aprendizaje»

El trabajo reflexivo y propositivo del equipo de Smart Classroom Project en el monográfico publicado por la editorial Graó en su revista ‘Aula de innovación educativa’.

En los últimos años, el interés por la relación entre espacio y aprendizaje en las instituciones educativas se ha incrementado. Esto se debe en parte a que los entornos en donde una persona pasa alrededor de 17.500 horas durante su vida se mantienen casi inamovibles: el espacio para aprender en las escuelas no ha experimentado prácticamente cambios con respecto a su configuración y estructura desde hace décadas.

Surgen de este escenario numerosas preguntas: ¿Cómo repensar los espacios educativos?, ¿qué impacto tienen en la innovación docente?, ¿cómo mejorar los aprendizajes del alumnado?, ¿cómo podemos alinear los entornos al aprendizaje desde un enfoque contemporáneo y basado en la evidencia científica?, ¿qué elementos para mejorar los espacios escolares se pueden utilizar?, ¿necesitamos realmente aulas que reproduzcan siempre los mismos elementos de todo para cada uno de los alumnos?, ¿cuáles deben ser los recursos digitales que han de ocupar los espacios de aprendizaje?, ¿cómo podemos decidir cuál es la mejor y la que mejor responda a metodologías activas?
Estos y otros interrogantes fueron abordados desde la reflexión, la experiencia y la evidencia científica por Guillermo Bautista Pérez, Anna Escofet Roig, Marta López Costa y María Casanovas Bayo, integrantes del equipo de investigación Smart Classroom Project, quiénes participaron coordinando el monográfico de la edición de abril de la revista ‘Aula de innovación educativa’ a través de un número titulado «Espacio, bienestar y aprendizaje en la escuela».

 

«Espacio, bienestar y aprendizaje en la escuela», por Guillermo Bautista Pérez, Anna Escofet Roig, Marta López Costa y María Casanovas Bayo. Fuente: propia

 

La revista ‘Aula de innovación educativa’, publicada por la editorial Graó, desarrolla una labor divulgativa entre el profesorado y los especialistas de primaria, identificándose con una línea de reflexión plural y abierta. Es una herramienta profesional de conocimiento, comunicación y de acción, que permite estar al día y resolver los problemas prácticos y teóricos en el aula y fomentar una actitud investigadora sobre la práctica educativa e informar sobre nuevos recursos y propuestas en el campo de la enseñanza.

 

Portada de ‘Aula de innovación educativa’. Fuente: propia

 

Smart Classroom Project: rediseñando los espacios y los entornos de aprendizaje

Con el objetivo de acompañar a los centros en el proceso de rediseño de los espacios educativos para fomentar el bienestar físico y emocional, el aprendizaje y la mejora educativa, nace Smart Classroom Project. El proyecto surge de la investigación iniciada en el año 2016, y paralelamente a la investigación, ofrece un acompañamiento a los centros para impulsar esta mejora. A través de un proceso participativo, alumnado, maestros, docentes, equipos directivos, familias y otros miembros de la comunidad educativa, trabajan conjuntamente y guiados por el equipo de investigación, para diseñar las nuevas smart classrooms.

A continuación, se detallan algunos puntos destacados de las reflexiones realizadas por el equipo de Smart Classroom. Se puede acceder al monográfico virtual completo, haciendo click aquí

  • Repensar las aulas, los pasillos, el patio, el comedor, y el resto de espacios es una oportunidad para la innovación docente, la mejora de los aprendizajes del alumnado y el avance del proyecto de los centros educativos.
  • En lo que respecta a la pedagogía, los espacios de la escuela no están diseñados para potenciar el confort o el bienestar, ni tampoco están alineados a como se entiende el aprendizaje desde un enfoque contemporáneo. Las aulas no invitan a la co-docencia, el aprendizaje colaborativo, la autonomía, la exploración, el diálogo, la concentración o la creatividad, sino que responden a una visión tradicional de la enseñanza y el aprendizaje.
  • Lo más importante es adquirir conciencia y sensibilidad hacia el cambio necesario para poder hacer mejoras progresivas que reviertan paulatinamente en la mejora de los aprendizajes: centrarnos en la flexibilidad, la organización y la funcionalidad que nos permitirán planificar el aprendizaje con diferentes tipos de agrupamientos, diferentes momentos durante una misma sesión o con actividades de diferente naturaleza.  
  • El orden y la lógica organizativa del espacio también permitirá que el alumnado se desarrolle con mucha más facilidad y autonomía, y además hará también que el espacio sea mucho más inclusivo.
  • Reflexionar sobre el papel que juegan el color, la ornamentación, las texturas, los materiales, etc., a la hora de configurar un espacio y también adecuar el espacio respecto a la luz, tanto la natural, que tendremos que aprovechar y regular siempre que sea necesario, como la artificial, que permitirá crear ambientes diferentes según la actividad. La acústica es también un factor fundamental de bienestar, favorecedor o distorsionador de la comunicación.

 

«Habilitación del entorno a la tecnología digital». Fuente: propia

 

  • La tecnología digital, eje vertebrador de la innovación educativa en las tres últimas décadas. Aula de ordenadores, pizarra digital interactiva, ordenadores portátiles, tabletas…pero a pesar de la integración de estos elementos tan potentes didácticamente, el espacio apenas ha cambiado.  
  • Aunque la implementación de las tecnologías digitales en los sistemas educativos no significa necesariamente la mejora y el avance de los espacios de aprendizaje, los espacios enriquecidos con tecnología digital pueden ejercer varias funciones clave en el proceso de cambio, incluida la posibilidad de adaptar el aprendizaje a las necesidades y ritmos individuales del alumnado, con una doble responsabilidad. 
  • No hay una única forma de integración de la tecnología digital en los espacios. 
  • Cambiar un espacio escolar puede resultar económicamente costoso, pero hay ejemplos de escuelas que con pocos recursos y una clara voluntad de cambio, junto con la participación de toda la comunidad educativa, han conseguido dar un salto adelante en la mejora de sus espacios, que van mejorando progresivamente y lo que es más importante: cuando los docentes se encuentran con unos espacios que se alejan de los espacios tradicionales, más confortables, flexibles y organizados, pueden repensar también su docencia.

Es importante entender que innovar el espacio en la escuela no es una cuestión de mejorar sólo un espacio. Asumir la mejora del espacio escolar debe ir de la mano de una clara voluntad de mejora del proyecto educativo. Para ello hay que implicar, en la medida de lo posible, a toda la comunidad educativa, empezando por el mayor número posible de componentes del claustro