23 septiembre 2021

El diseño del espacio de aprendizaje y el vínculo con el proyecto educativo

Un desafío clave en el proceso de diseño de espacios de aprendizaje en centros educativos es establecer una idea clara del uso del espacio, así como un significado acorde al proyecto educativo que proporcione una respuesta explicita a la problemática inicial. Al comienzo de cada experiencia surgen interrogantes que se deben atender desde la reflexión: ¿cómo vincular el proyecto educativo del centro con el diseño del espacio? ¿Cómo es el proceso? ¿Quiénes intervienen? Lo examinamos en esta última entrega junto al equipo de investigación interuniversitario Smart Classroom Project.

Como hemos visto en entradas anteriores, la organización y el diseño del espacio es en buena parte el reflejo de la idea educativa de quién lo decide. Sin embargo, la ideación y el diseño de los centros educativos es en la mayoría de las ocasiones responsabilidad única de gestores y técnicos, que serán los encargados de diseñar y ejecutar los proyectos de reforma y construcción.

En general, el conocimiento que puedan tener estos profesionales de cuestiones arquitectónicas y técnicas, así como su visión de la escuela, está condicionada por un limitado o tradicional conocimiento pedagógico y una normativa poco actualizada y rígida. Además, estos procesos de diseño, construcción o reforma se desarrollan en la mayoría de las ocasiones sin la participación de los docentes y del resto de comunidad educativa y por lo tanto, con una mínima vinculación con el proyecto educativo de la escuela que en ese edificio desarrollará su trabajo pedagógico.

Sabemos, sin embargo, que utilizar procesos de diseño participativo, -también llamados de codiseño cuando se planea la construcción o la reforma de una escuela o parte de ella, tiene beneficios muy importantes en cuanto al resultado y a la identificación y significación de la comunidad educativa sobre él (Cardellino, 2013; Woolner et al., 2012).

Utilizar procesos de diseño participativo tiene beneficios muy importantes.

 

Los procesos de diseño participativo influyen positivamente por lo menos a dos niveles:

  • (1) Se aborda en profundidad el tema de la relación entre aprendizaje y espacios. Se desarrolla un proceso de reflexión y construcción guiado y sistemático dentro de la comunidad educativa desde el enfoque del conocimiento que nos ofrece la investigación científica en este ámbito (Woolner, 2018).

 

Sesión de codiseño del equipo Smart Classroom Project en l’Escola Mercè Rodoreda de Santa Coloma de Gramanet junto a docentes y equipo directivo.

 

  • (2) El resultado final es fruto de un trabajo interno y por lo tanto está muy vinculado a las necesidades y preferencias de la comunidad y el proyecto educativo. El nivel de identificación con el resultado suele ser muy alto (Cardellino, 2013). A su vez, el resultado del diseño se vincula directamente con el proyecto educativo en clave de mejora a varios niveles. Por un lado, se avanza en la metodología, debido a que se tiende a configurar espacios más abiertos y conectados, que fomentan la colaboración de profesorado y alumnado, la autonomía, etc. También se tiene especial atención a que mejore el bienestar y la experiencia global de aprendizaje, pues se pone atención a los aspectos relacionados con el ambiente. Por último, también existe una reflexión profunda sobre cuál debe ser la integración y el uso de los recursos digitales, pues se tiene en cuenta la experiencia sobre el uso de estos y cómo debe responder el espacio cuando se utilizan, sin que tengan que jugar un papel preeminente. 

 

Es fundamental y necesario el compromiso de docentes, alumnado, familia y comunidad educativa que participan en las sesiones de codiseño.

 

Asimismo, compartir los procesos de diseño participativo con toda la comunidad, explicarlos y justificar cada decisión, así como exponerlos a la crítica, además de mejorarlos, permitirá también que se entiendan y acepten mejor las decisiones. El producto del diseño participativo debe expresar una idea clara del uso del espacio, debe comunicar un significado acorde al proyecto pedagógico y debe dar una respuesta explicita a la problemática inicial (Hudson y White, 2020; Ching y Binggeli, 2019). La mejora de los espacios de aprendizaje a partir de procesos de codiseño y acorde a lo que prescribe el proyecto educativo no debe entenderse como un proceso cerrado o definitivo.

Por último, es importante destacar que las primeras implementaciones, sin duda, no estarán exentas de dificultades de todo tipo -presupuestarias, de adecuación de materiales y soluciones a las diferentes necesidades, etc.-. Serán necesarias mejoras iterativas, pruebas o análisis de diferentes alternativas, observando de forma sistemática ventajas e inconvenientes de las diferentes soluciones

 

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Referencias bibliográficas

Cardellino, P. (2013). The Design of Learning Spaces. Construction Management and Economics, 31(4), 388-391.

Ching, F. D. K., y Binggeli, C. (2019). Diseño de interiores. Un manual. Editorial Gustavo Gili.

Woolner P. (2018). Collaborative Re-design: Working with School Communities to Understand and Improve Their Learning Environments. En Ellis, R.; Goodyear, P. (eds.).Spaces of Teaching and Learning. Understanding Teaching-Learning Practice. Springer.

Woolner, P.; Clark, J.; Laing, K.; Thomas, U., y Tiplady, L. (2012). Changing Spaces: Preparing Students and Teachers for a New Learning Environment. Children, Youth and Environments, 22(1), 52-74.