29 julio 2021

La influencia del espacio y los factores ambientales en el aprendizaje

Uno de los retos más importantes en la mejora de los espacios de aprendizaje es generar conciencia entre la comunidad educativa de la importancia que tiene el contexto en el que se desarrolla la actividad para la mejora de la experiencia y los resultados académicos. En este sentido, desde el grupo de investigación interuniversitario Smart Classroom Project, trabajamos junto a los centros para repensar los entornos educativos, ya que, consideramos, a partir de la evidencia científica, que la mejora de los espacios provoca una mejora de la experiencia de apren­dizaje, lo que materializa un contexto en el que el profesorado puede em­prender acciones y proyectos de cambio y mejora pedagógica. Pero, ¿en qué nos tenemos que fijar para poder mejorar los espacios escolares desde la dimensión ambiental? Lo analizamos en esta primera entrega junto al equipo de investigación interuniversitario Smart Classroom Project.

Actualmente, si nos paseamos por diferentes escuelas nos podemos dar cuenta de situaciones sorprendentes respecto a la forma en que se concibe el espacio y que difícilmente encontraríamos en entornos como el hogar, el trabajo o una biblioteca: materiales sin utilizar desde hace años; colores llamativos en las paredes; mobiliario obsoleto respecto al diseño, la comodidad y la funcionalidad; instalaciones mal proyectadas o que no funcionan y que suponen un dolor de cabeza para conseguir un bienestar ambiental mínimo; superficies de recreo fundamentalmente de cemento, donde la única protagonista es el balón; ausencia de vegetación, etc.

 

Imagen 1. Ejemplos

 

En los últimos años, el interés por investigar la relación entre espacio y aprendizaje en las instituciones educativas se ha incrementado. Ámbitos tan variados como el de la psicología ambiental, la arquitectura o el diseño de productos se han ocupado a distinto nivel de estudiar y demostrar que el cuidado de los espacios de aprendizaje influye en una mejora de la experiencia formativa.

Existen diversos estudios que relacionan los parámetros ambientales, tanto los que nos afectan físicamente como los que tienen que ver con el bienestar psicológico, que influyen no solo en la salud, sino también en las actuaciones de alumnado y profesorado y por ende en los resultados de aprendizaje. (Oblinger, 2006; Barrett et al., 2015). El estudio de Barret, uno de los más recientes y amplios que fijan la atención en estos aspectos ambientales, demuestra que los cambios que se hacen en el diseño de las aulas y las condiciones ambientales impactan de forma directa en los resultados de aprendizaje porque afectan a procesos cognitivos como la memoria, la atención o la capacidad de comprensión, entre otros. 

En contraposición, este trabajo también nos señala que actuaciones a nivel de centro —por ejemplo en el patio, la biblioteca, los pasillos o los laboratorios— tienen menos impacto o son percibidas como menos importantes por el alumnado que aquellas que afectan directamente a las aulas, pues es en estos espacios en los que pasan la mayor parte del tiempo escolar.

Principales elementos ambientales que influyen en el aprendizaje

Para guiar el diseño de espacios que mejoren la experiencia de aprendizaje y el bienestar y puedan responder a todas las actividades de enseñanza-aprendizaje, hay que considerar inicialmente algunos elementos generales que tienen que ver sobre todo con la dimensión ambiental del espacio. Estos elementos permiten mejorar la calidad global del entorno escolar e iniciar una mejora específica de los distintos elementos que lo conforman.

 Al respecto, según Ching y Binggeli (2019), resulta importante que el diseño de los espacios presente las siguientes características generales:

  • Funcionalidad: el diseño tiene que responder de forma eficiente y cómoda a las actuaciones de los usuarios durante el desarrollo de las actividades de aprendizaje —especialmente alumnado y profesorado—. A la vez, debe permitir una modificación ágil de su estructura, organización y los elementos que la conforman, para poder dar respuesta a un amplio abanico de situaciones, de usuarios y de necesidades a lo largo de una misma sesión. La funcionalidad tiene que ver con la adecuación dinámica del diseño del espacio.

 

Imagen 2. Escola Lola Anglada

 

  • Armonía: El diseño del espacio debe mostrar una lógica visual-estructural en todos los elementos que lo conforman —color; formas; simetrías y/o asimetrías; proporción; texturas; materiales, preferentemente primarios como la madera, la piedra o el cristal; transiciones, direccionalidad, etc.—. Esta armonía, que tiene en parte una cierta base cultural y también un fundamento en la psicología ambiental, será un elemento que influya en el bienestar y deberá considerarse en las decisiones sobre el diseño del espacio para aprender. La armonía tiene que ver con la adecuación estática del diseño del espacio.

 

Imagen 3. Escola Marina (Montgat)

 

  • Significatividad emocional, psicológica y pedagógica: El diseño del espacio debe considerar la finalidad para la que está creado y cuáles son los ideales culturales —por ejemplo, las modas— y enfoques pedagógicos desde los que está sustentada su ideación. No es lo mismo pensar el espacio desde la lógica de la escucha pasiva o la clase magistral que desde la lógica de aprender colaborando, jugando y compartiendo. Podemos prever que si el espacio tiene que ser una de las piezas para la innovación educativa el significado que se le dará tendrá que diferir notablemente del que habitualmente tienen actualmente los espacios tradicionales de las escuelas.

El espacio se convierte entonces en pieza clave de lo que conforman el bienestar psicológico y físico de quien habita la escuela y no únicamente un lugar pensado para enseñar y aprender. La estructura y organización del espacio debe ser significativo para la comunidad en todos sus detalles y debe provocar y evocar buenas sensaciones. La significatividad psicológica y emocional, y en este caso también pedagógica, tiene que ver con la adecuación de la dimensión más personal y educativa del espacio

En otro plano diferente, pero no menos destacable, cuando nos disponemos a diseñar un espacio de aprendizaje, nos encontramos con las limitaciones presupuestarias. Sin duda, y tratándose de un entorno escolar, los diseños también deberán ser económicos, sostenibles y duraderos.

Hay otras cuestiones más específicas que también deben tenerse en cuenta en relación a los elementos ambientales que configuran la calidad del espacio de aprendizaje. En la segunda entrega de “La influencia del espacio y los factores ambientales en el aprendizaje” revisamos estos elementos para exponer y profundizar sobre aquello que se debe considerar cuando se diseña un espacio de aprendizaje o se evalúa su calidad ambiental, a saber: iluminación; acústica; calidad del aire; temperatura y humedad; estimulación y color; fluidez y dinámica; conexión visual; formas; cantidad y tipología de recursos; flexibilidad del espacio; y la tecnología.

Por último, es importante destacar que innovar el espacio en la escuela no es una cuestión de mejorar sólo una parte. Asumir la mejora del espacio escolar debe ir de la mano de una clara voluntad de mejorar el proyecto educativo. Para conseguirlo hay que implicar a, en la medida de lo posible, toda la comunidad educativa, empezando por el mayor número posible de componentes del claustro.

 

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