28 enero 2021

Los espacios y el proyecto educativo de la Escuela Octavio Paz

La Escuela Octavio Paz, situada en el barrio Navas de Barcelona, ​​es un Centro Público que ofrece Educación Infantil y Primaria inaugurada el curso 1993-1994. Los espacios interiores se han ido actualizado para dar respuesta a las nuevas metodologías educativas. Xavi López, Director del centro, impulsó desde su incorporación hace seis años y junto con su equipo, un nuevo cambio enfocado a la transformación de los espacios para impulsar la evolución pedagógica. Ahora, el centro es un referente para las escuelas de primaria, tanto en cuanto al proyecto educativo como en la organización pedagógica y la configuración de sus espacios.

El centro forma parte de un edificio de viviendas y consta de tres plantas que se caracteriza por tener una estructura con rellanos y pasillos interiores anchos y con aulas que miran al exterior. Hay dos patios, uno en la planta baja y otro en el primer piso al que se accede por un rellano exterior.

La Escuela Octavio Paz, era una escuela tradicional, donde la configuración de las aulas se caracterizaba por ser espacios fijos con mesas en fila encaradas hacia la pizarra y la mesa del maestro. Espacios que acompañaban a la realización de actividades dirigidas. Cuando Xavi López se incorporó como Director, tuvo claro que este cambio de dirección era una oportunidad para plantear un nuevo modelo educativo.

Desde entonces, explica Xavi, que los espacios de aprendizaje han ido evolucionando en concordancia a la evolución del nuevo proyecto educativo. Los espacios se han ido transformando para acompañar la nueva metodología. Si el nuevo proyecto educativo contempla el diálogo, la comunicación y el bienestar emocional, los espacios deben responder a estas necesidades pedagógicas. Los ambientes se caracterizan por promover las habilidades y competencias del día día, como la lectura o la construcción. Son espacios adaptables, que permiten diferentes configuraciones según las propuestas educativas. El cuidado por los espacios entendidos como espacios de aprendizaje, está ahora arraigada en la cultura de trabajo de los alumnos y maestros de este centro.

 

La transformación del espacio, dice el Director, ha condicionado la manera en que el maestro acompaña y entiende su función. Las aulas tradicionales se han transformado en espacios que permiten la interacción, el movimiento, la colaboración. El centro es un espacio libre que invita a libertad de elección. El espacio es un recurso esencial que permite un aprendizaje más productivo y significativo. El confort hace llegar de manera más rápida al contenido y en las competencias de enseñanza. Son espacios que invitan al diálogo y la exploración. Espacios comunes conectados y mobiliario como sofás, alfombras, mesas redondas, están dispuestos en todo el espacio con una total intencionalidad para alcanzar los objetivos pedagógicos. Los colores neutros, fundamentalmente blancos, y los materiales naturales como la madera, son escogidos para que desprenden calidez y bienestar.

Un centro, como muchos otros, con recursos económicos muy limitados, pero que poco a poco han ido haciendo cambios ambientales, con la ayuda de familias voluntarias. Esta colaboración es otro ejemplo de coherencia para conectar las familias con la escuela.

Xavier López remarca que el objetivo principal es que los niños y niñas se sientan cómodos, como en casa. Para materializar los cambios, cuentan con una estrategia participativa llamada «El consejo de niños», donde cada representante de cada grupo aporta sus ideas y prácticas de mejorar para adaptar un espacio exterior, pasillos, aulas … De esta manera toda la comunidad educativa reflexiona en aquella utilidad que necesitan, escuchan la voz del niño y la niña, ya que todo está organizado en torno a sus intereses, inquietudes y necesidades. Este «consejo» está vinculado a las asambleas diarias que se hacen en las aulas y recogen cada mes o cada dos meses las necesidades de los grupos. Está compuesto por el equipo directivo, familias, niños y niñas y personal de comedor, entre otros. Los cambios que se hacen en el espacio, son pues contrastados y fundamentados previamente, y son propuestas hechas por el alumnado que luego ven materializadas, y como consecuencia, los valoran y los cuidan. Este curso, por ejemplo, han habilitado un espacio con máquinas de coser. Han creado nuevas cajas de aprendizaje y está en marcha una nueva propuesta llamada «Cocina pedagógica». La adecuación del espacio va de la mano con la nueva propuesta educativa. Cuentan también con un espacio de Tinkering, con una numerosa gama de materiales y recursos que permiten explorar la creatividad.

En cuanto a la dimensión digital, ahora tienen pantallas interactivas, portátiles para cada alumno de la comunidad de grandes y van adquiriendo más material en función de las necesidades que van saliendo en relación a los proyectos que se trabajan, como la robótica, o la programación.

Lo que más condiciona a la hora de cambiar los espacios, explica Xavier, son los recursos económicos. Ahora bien, también afirma que si se tiene claro que el espacio es crucial para educar es un objetivo prioritario que hay que perseguir.

Los espacios exteriores y los pasillos se integran en el espacio habitual de trabajo. Los niños y niñas trabajan en pequeños grupos de interciclos, guiados por los maestros, haciendo uso de todo lo que les aporta el espacio para aprender. Trabajan de manera activa y colaborativa, en las aulas y los pasillos, con un ambiente caracterizado por el respeto y la calma.


Finalmente, nos cuenta que la pandemia ha puesto en valor la manera de entender este proyecto educativo. Ha permitido mejorar lo que tenían. Dentro de las medidas sanitarias han aprovechado para crear grupos con edades mezcladas, y han aprovechado otros espacios, como el teatro y comedor, como espacios de APRENDIZAJE. Han hecho de esta situación excepcional una oportunidad para continuar avanzando su proyecto educativo.