23 abril 2021

Un Trabajo de investigación de bachillerato destaca la influencia positiva que tienen los espacios físicos en el proceso de aprendizaje

El trabajo, realizado por Mariona Brusi Ferrés, estudiante del Institut Montilivi de Girona, consistió en la creación de un robot que mide las condiciones medioambientales del aula y el diseño de una propuesta para su remodelación que permita mejorar el aprendizaje siguiendo los principios de la neuroarquitectura. En el marco de la investigación, el coordinador del proyecto “Smart Classroom”, Guillermo Bautista, fue entrevistado con el propósito de aportar su experiencia en el rediseño de espacios basados en evidencia científica.

Una tendencia que está tomando cada vez más fuerza es el rediseño de espacios educativos con el fin de mejorar las condiciones de aprendizaje de las/os estudiantes. Así lo destacamos en nuestro artículo, ‘El espacio de aprendizaje como tendencia educativa para el 2021’. El incremento de investigaciones relacionadas a cómo los cambios de las condiciones de los espacios educativos potencian el aprendizaje tranquilo y agradable, y fomentan el bienestar de los/as alumnos/as evidencia el interés de estudiantes y profesionales en profundizar sobre la importancia del vínculo entre los factores pedagógicos, ambientales y tecnológicos.

En esta oportunidad, Mariona Brusi Ferrés, estudiante del Institut Montilivi de Girona, ha llevado adelante un trabajo de investigación fundamentado en las experiencias de Smart Classroom que corrobora, con evidencia científica, la influencia que tienen los espacios físicos en el cerebro. La propuesta, denominada “Neuroarquitectura y Robótica en el aula” fue realizada a partir de la creación de un robot que mide las condiciones medioambientales de un aula y el posterior diseño en 3D de su remodelación para mejorar el aprendizaje, siguiendo los principios de la neuroarquitectura.

“La neuroarquitectura es una disciplina en la que neurocientíficos y arquitectos trabajan conjuntamente con el objetivo de diseñar y construir espacios centrados en el funcionamiento del cerebro de las personas que los ocupan. La investigación realizada hasta el momento en neuroarquitectura apunta a que existen diversos elementos del entorno que influyen en la respuesta del cerebro. En el campo de la educación, se ha evidenciado que los factores que tienen una mayor influencia en el proceso de aprendizaje de los alumnos se pueden clasificar en 3 grupos: elementos de naturalidad (luz, temperatura y calidad de aire), elementos de individualización (flexibilidad y propiedad) y nivel de estimulación (complejidad y color)”, explica Mariona.

La parte práctica del trabajo, consistió en un primer análisis del aula actual realizando los planos en 2D utilizando AutoCAD y el diseño 3D utilizando SketchUp; la creación del robot, utilizando la placa Arduino UNO y programado con Arduino IDE de lenguaje C ++; el muestreo y el análisis de resultados; y el diseño final del aula remodelada, también utilizando SketchUp. El espacio seleccionado para llevar adelante la investigación fue un aula de 2º de bachillerato del Institut Montilivi, donde se imparten clases a una treintena de alumnos.

El robot creado por Mariona le permitió obtener los valores medioambientales del aula mediante los sensores de temperatura, humedad, luz, CO2 y ruido. Los resultados, que se visualizan en la pantalla incorporada al Robot, mostraron niveles elevados de humedad, y ruido, mientras que los niveles de temperatura y de luz, con valores constantes debido a la iluminación principalmente artificial, se mantuvieron bajos, aunque se podrían mejorar, en estos casos, con la posibilidad de regulación de estos parámetros.

El robot permite obtener los valores medioambientales del aula mediante los sensores de temperatura, humedad, luz, CO2 y ruido. Fuente: propia

 

En cuanto a las concentraciones de CO2 y TVOC (compuestos orgánicos volátiles), los resultados evidenciaron valores más favorables, debido a la mayor ventilación del aula para prevención de contagios de COVID-19. “A partir de los resultados del robot se ha podido comprobar que se podrían mejorar las condiciones del aula, aumentando la ventilación, la iluminación; disminuyendo la humedad y el ruido; y regulando la temperatura”, señala Mariona.

Finalmente, Mariona diseñó una propuesta de remodelación del aula, teniendo en cuenta los factores de naturalidad analizados y también considerando elementos de estimulación e individualización para crear un entorno más confortable.

 

Elementos de estimulación e individualización propuestos para la remodelación del aula.  Fuente: propia

 

Cabe destacar, que a raíz de la pandemia que estamos atravesando y su influencia en el día a día dentro y fuera del aula, Mariona ha creado un accesorio que puede ser de utilidad en las clases: una caja con luz ultravioleta a la interior para desinfectar objetos del aula y con un sensor de temperatura por infrarrojos en el exterior para controlar las temperaturas corporales de los alumnos, midiendo en la muñeca.

Para finalizar, Mariona nos ofrece una reflexión sobre el valor de repensar los entornos educativos: “considero que tener presente esta relación entre el espacio y el aprendizaje es de vital importancia, y que se debería empezar a tener más presente en la creación de nuevos espacios o en remodelaciones de los actuales. La unión entre pedagogía y arquitectura es necesaria y, como se ha visto en otros países, puede tener grandes frutos en un futuro próximo”.

 

Mariona Brusi Ferrés, estudiante del Institut Montilivi de Girona. Twitter: @marionabrusii

Este tipo de iniciativas, contribuyen a la reflexión sobre cómo entendemos los espacios de aprendizaje de los centros educativos y abona a la generación de más y mejores acciones.